30-jun-2008

Neil Young, la tormenta perfecta (Rock in Rio)


Un compañero rutero afortunado (Manuel Beteta) estuvo en el concierto de Neil Young, en Rock in Rio. Hace unos días un lector anónimo "cobarder de la pradera" me espetaba si sólo hablaba de los conciertos a los que asistía. Mayoritariamente si, pues no puedo inventarme las crónicas. Pero Manuel estuvo en el mismo escenario y estas son sus impresiones y sus estupendas fotos. Luego cuelgo la crónica del diario el País que está genialmente escrita. Mientras hay vida hay esperanza ¿festival de Azkena?



"CAPÍTULO 1

SALVADOS DE LA ELECTROCUCIÓN
(VIVIMOS PARA CONTARLO)


A mediados del siglo XVII, el matemático francés Pierre de Fermat leyendo uno de los trece libros de la Arithmetica de Diofanto de Alejandría, obra escrita alrededor del año 250, reparó en una de las ecuaciones diofánticas donde el padre del álgebra afirmaba que no tenía solución; pero no adjuntaba ninguna demostración. Fermat se detuvo a pensar y escribió en el borde la página: “He descubierto una demostración realmente extraordinaria de esto, que no cabe aquí por ser este margen demasiado pequeño”. Este enigma, el denominado Último Teorema de Fermat, torturó a los científicos durante aproximadamente 350 años hasta que fue resuelto en 1995 por el matemático británico Andrew Wiles en un artículo de 98 páginas.

Análogamente que para Fermat, es tarea ardua demostrar al resto de compañeros ruteros en el breve espacio de un mísero y frío correo electrónico lo que es una sesión de electroshock con un pletórico Neil Young ejerciendo de verdugo, el placer de notar cómo se achicharra el cerebro, cómo se fríe la médula espinal, cómo se retuercen las neuronas entrelazándose al tresbolillo en posición de autodefensa, tejiendo un escudo antimisiles de protección. Lo visto supera con creces cualquier definición de deleite, quedan obsoletos epítetos tipo abrumador, fantástico o descomunal. Neil es, sencillamente,... la Octava Maravilla. No todas las personas están preparadas espiritual e intelectualmente para recibir una avalancha de endorfinas sonoras, una sobredosis de rock en estado puro, prurita cultura, digamos, de élite, como yo tampoco lo estoy para ver un desfile de moda de Jean Paul Gaultier o saborear la tortilla de patatas de Ferrán Adriá. Es algo más primitivo o rural, relacionado con la predisposición humana de acoger en su seno algo marcadamente quebrantador que provoque una paz perenne y un éxtasis sublime su simple contemplación.

Por la presente, Comandante Ortega, renuncio públicamente a escribir la reseña del concierto de Neil Young por el bien de Ruta 66, ya que considero que el fanatismo extremo ni hace bien a la revista, ni es útil para el lector. Una dosis de ecuanimidad y sentido común es más atrayente para el público que una descarga de reflexiones contaminadas. Es mejor arder a consumirse lentamente. Pero, una retirada a tiempo es una victoria, que dijo aquél. Preparaos para los Hoodoo Gurus el 10 de julio que os sus vais a cagar en las bragas.

Un último apunte. Andrew Wiles necesitó 98 páginas para demostrar el enigma. Yo sólo he necesitado 1.200 espacios para demostrar la cuadratura del círculo.

Ben Keith, Rick Rosas & Neil Young desde la primera fila


CAPÍTULO 2

LA MOSCA GONZA COJONERA
(O COMO TOCAR LAS PELOTAS A UN ARMARIO)

Periodismo gonzo es vivirlo y contarlo desde dentro, un acercamiento directo a la noticia. A diferencia del resto de periodistas acreditados de publicaciones avant-garde tipo Hola, Semana, SuperPop, Elle o Cosmopolitan que paseaban sus exclusivos modelos punk-grunge por la pradera sin tener todavía claro las diferencias sonoras entre Manolo García y Neil Young (ignorancia supina acompañada de chistes malos: "para llamarse Young está muy cascado, ji, ji, ji"), los periodistas de Ruta 66 se saltaban las rígidas normas de control buscando la noticia, con el morbo añadido de que si nos pillaba el gorila-armario del séquito, un seguro avezado campeón de kárate, nos quedaba la duda de si nos haría picadillo o foie gras.

PRIMERA REGLA: NO SE PUEDE PASEAR ESTAR EN EL BACKSTAGE, NO SE PUEDE MOLESTAR A LOS ARTISTAS


SEGUNDA REGLA: NO SE PUEDE ACCEDER A LAS ZONAS PRIVADAS

Cervezas y trozos de limón para la banda antes de saltar al escenario

TERCERA REGLA: NO SE PUEDE DE NINGUNA DE LAS MANERAS FOTOGRAFIAS A NEIL YOUNG

Neil Young después de pegarse un lingotazo camino del escenario.

CUARTA REGLA: NO SE PUEDE ESTAR EN EL ESCENARIO


+ INFO

Quien quiera leer una reseña más razonable os recomiendo encarecidamente la que escribió nuestro compañero, amigo y colaborador rutero Fernando Navarro en la edición digital de El País, cuyo link adjunto:

ELPAÍS.com vive desde el 'backstage' el concierto del músico canadiense durante el festival Rock In Rio

FERNANDO NAVARRO - Madrid - 28/06/2008


Tras el principal escenario de Rock in Rio, con las abarrotadas terrazas de comida rápida a lo lejos y la música bacalao retumbando de fondo, Neil Young llega cojeando apenas cinco minutos antes de la hora prevista para el comienzo de su concierto. Su presencia, en mitad de un backstage enorme y semivacío, radia la gracia de un anciano venerable, vestido de blanco y con sus greñas canosas. Parece bastante indiferente al ruido que se adueña de un festival de música que más bien parece un parque de atracciones, y al cruzarse con una campana gigante, que se esconde entre instrumentos como un trasto viejo, se para, observa y tañe con fuerza y orgullo lo que para el resto del puñado de personas que nos encontramos entre bambalinas con él no era más que un objeto a la espera de que se lo llevaran a otra parte. La sonrisa que refleja su cara es el mejor indicativo de lo que espera a todos sus oyentes cuando cruce las lonas negras.
A sus 62 años y tras superar un aneurisma cerebral, Neil Young da la sensación de estar bastante cascado pero es sólo la calma aparente que precede a la tormenta. Con más de 35 años de carrera profesional, es difícil encontrar un músico con su energía y dedicación al rock. Tiene una voluntad forjada con carretera, al estilo de los músicos de siempre, que sustenta como el gran pilar de un templo la inquietud y pasión inquebrantables que desprende su obra. Son añadidos que marcan la excepcionalidad cuando un artista como Young ya viene sobrado de talento y experiencia.

Miles de personas esperan la salida de Neil Young y su banda. Apenas quedan unos segundos. Al otro lado de las cortinas, el músico canadiense, acompañado de su esposa, Pegi Young, echa unos tragos a una cerveza que una mujer de su equipo ha preparado con cuidado para él, depositándola en un vaso y añadiéndola limón. Luego, besa a su esposa, que es corista del grupo, y grita al resto de componentes de la Electric Band : "Venga, vamos a por ello".
Sobre el escenario

El arranque es pletórico. Descarga de watios con la electricidad, una de las señas de identidad del músico, inundando el escenario. Young abre el concierto rastreando su pasado más prehistórico al recuperar Mr. Soul, una de las piezas más celebradas de su primera gran formación, Buffalo Springfield, con los que se dio a conocer como el indio en la psicodelia californiana de los sesenta. Luego, se acerca a su primera época con I've Been Waiting y la trepidante Cinnamon Girl. Las guitarras eléctricas se rasgan con contundencia, solos concisos y fraseos emocionantes. Al acabar Cinnamon Girl, Young tira la púa después de no parar de moverse por dos metros del escenario.
Spirit Road pierde fuelle. Como otros temas de su último álbum, Chrome Dreams II, parece pensada para su banda por excelencia, Crazy Horse. El sonido de la Electric Band es algo menos crudo y robusto. Sin embargo, el último grupo de Young es un conjunto de vieja guardia, que sabe acoplarse al espíritu indomable del canadiense. De espaldas al público, Young se dirige al resto de la banda. No está contento con el sonido de uno de los altavoces, que señala con el dedo repetidamente y se lo hace saber con gesto serio a Mark, el encargado de sonido que nunca pierde la sonrisa. Pese a todo, con Love & Only Love, de su brillante Ragged Glory, los torrentes a la guitarra arrastran a una cascada eléctrica y distorsionada. No deja de ser sorprendente ver a un hombre de su edad con esa fuerza. Por su nombre, Neil Young podría estar semiretirado, grabando duetos con estrellas del pop y colocando discos de grandes éxitos en las estanterías, pero fiel a su concepto artístico elige la vertiente de la coherencia. Hey Hey, My My es el himno de este sentimiento. El rock'n'roll nunca morirá, canta Young.

A la lista de temas eléctricos, le sigue una acertada selección de cortes más tranquilos, donde prima el uso del pedal steel por parte de Ben Keith. Así se comprueba en el clásico The Needle and The Damage Done. Antes ha interpretado Mother Earth, al piano, sin las guitarras de la versión en estudio y con la voz arrimándose al gospel. Tras Get Back To The Country, Words constata posiblemente la mejor virtud del combo: la capacidad para extender las canciones, el rollo de improvisación jam, más propio de un garito que de un escenario monstruoso como el de Rock In Rio.

El ejemplo máximo termina siendo No Hidden Path, abrasivo cierre final antes del único bis de la actuación, la preciosa A Day In The Life, tema original de los Beatles. No Hidden Path se alarga sin fin, es una epopeya, que recorre senderos eléctricos que se cruzan quemando el alma. Neil Young y la Electric Band se concentran en apenas cinco metros cuadrados, hacen círculo, se miran, se ríen y se pierden en su fiesta particular. Llevan haciéndolo desde el primer minuto de concierto. Young brinca en su particular modo de entender el rock. Con la noche cerrada y el termómetro por las nubes, ese pequeño espacio es el epicentro de la tormenta perfecta.

9 comentarios:

raskolnikoff dijo...

God bless Neil Young!

mr chesnutt dijo...

....¡Me lo perdí!. Y lo peor fue cuando un colega me dijo que lo habían echado en directo por la 2... ¡tambien me lo perdí!. En fin, gracias por las crónicas...

ROCKLAND dijo...

Lo primero felicitarte por tu excelente blog. Da gusto leerte a diario..sigue así!!!
Neil Young estuvo colosal el pasado viernes...es un puto crack. Por cierto, hago una reseña en mi blog, si quieres leerla, esta es la dirección :
http://rockland70.blogspot.com/
Te tengo de enlace, espero que no te moleste. Si te molesta, hazmelo saber
Saludos...KEEP ON ROCKIN'

Il Cavaliere dijo...

Yo lo ví por la tele. Sin palabras, este tio es Dios. La única pega si es que se puede poner una fueron los cortes publicitarios que te dejaban a medias.

Antonio dijo...

Fantástico, amigo.
Ya estás enganchado desde la playa. Saludos

eric waits dijo...

Fantastico concierto. Impresionante Young. Gran critica la del País. Yo le ví en directo y disfrute como un enano.

Anónimo dijo...

Yo también estuve allí, y fué el concierto del año sin duda. Como han dicho por ahí atrás, es Dios en la tierra, es el puto amo, 62 años de actitud rockera, feeling, genialidad...
CESARPELOPO

Anónimo dijo...

Hey !!!
Fui yo quien os hizo la foto junto a Ben Keith !!!

¡¡¡¡¡ qué gran noche !!!!


Saludos

Pepe

SanFreeBird72 dijo...

Gracias a todos por los comentarios, sobretodo a ti Antonio... siempre nos quedará París, ja ja ja